Entrevista de Luis Barbaschi a Margarita "Cholita" Esquiaga, integrante de la 1° promoción de egresados del Ciclo Básico del Instituto Privado "Cristo Redentor" de Winifreda.
"...yo había salido de 7° grado a los 12 años (cuenta Cholita), y quería seguir estudiando, pero en aquella época era tan difícil mandar los chicos afuera...!. Te tenías que ir a Santa Rosa o a otro lugar...
Mi padre no estaba en condiciones de mandarme, así que, bueno, me quedé como tantos chicos dando vueltas por un Winifreda con calles de tierra, con poco que hacer. Trabajo no había y llegué así a los 17 años...
Y vos sabes que un día que estábamos conversando con unas amigas a la hora de la siesta; que era muy común reunirse a la hora de la siesta y programar a lo mejor la salida del fin de semana; miramos para la Municipalidad y vimos que entraba gente, y dice una de las chicas:
_ Che, ¿Te enteraste que pusieron un colegio secundario? Yo le dije: _ ¿Un colegio secundario? _ ¡ Si! Hay un colegio secundario
__ Yo me voy a ir a anotar (dije) _ ¡Estás loca! (me dijo) Tenes 17 años, ¿ahora vas a ir al colegio secundario? Se te van a reír...!
¡Claro! Porque los que iban a ir, supuestamente, eran chicos recién egresados de 7° grado...
Barabaschi: Cholita...te interrumpo tu anécdota histórica...
Es decir, vos terminaste los estudios primarios a los 12 años, pasaron 5 años en una inactividad educativa...
Cholita: Si, si, si...y después, bueno...surge esta posibilidad, y fíjate vos de que manera...¿ sabes a quien le debo yo mi ingreso al secundario?
Porque vi entrar a Marta Wiggenhauser a la Municipalidad,
Marta era un poco menor que yo y dije:
_ Si Marta va... ¿Porqué no voy a ir yo? ¡Yo voy! Así que al otro día, decidida fui y me anoté para comenzar el secundario en la Municipalidad.
Barabaschi: ¿Qué requisitos pedían en ese momento para ingresar al secundario?
Cholita: El certificado de terminación de estudios primarios, nada más.
Así que fui, me anoté y fui al primer día de clase. Eramos poquitos en un salón de la Municipalidad que nos habían adaptado un poquito para dictar clases con un pizarrón, unos bancos...todo muy simple...
Bueno, vos sabes que el primer día que llegué Marta Wiggenhauser no estaba, por quien yo supuestamente había ido...
Al otro día aparece Marta y la presenta el padre Juan como la profesora de Música...¡No era alumna! ¡Era profesora...!
Barabaschi: Cholita, sitúanos geográfica e históricamente...
Las clases comenzaron en el Municipio, y estamos hablando de que año?
Cholita: Del año 1.961. Bueno, después ahí hubo un poco de desentendimiento entre la gente que trabajaba...Ahí estaba el Dr. Davor, la Doctora, estaba la señora de Jorge, el padre Juan dictando clases, y ahí hubo un problema porque unos querían la escuela Municipal y el padre Juan, obviamente, quería la escuela parroquial. Así que como no hubo un acuerdo entre ellos, a mitad de año nos trasladamos a la sacristía.
¡No sabes lo que era eso...! Porque no había vivienda para el párroco como hay ahora, había una piecita chiquita y la sacristía era el lugar de estar del padre...así que ahí; entre los platos, vasos y todas sus cosas; pusimos un pizarrón y dos bancos largos que hizo Komorovski, tipo para dibujo: altos con el banquito abajo, largos...y ahí nos dictaban clase.
Barabaschi: Aparte de música, ¿Qué otras asignaturas tenían?
Cholita: teníamos todo: nos daban
historia, teníamos geografía, matemática nos dictaba el padre Juan, pero el
pobre sabía tanto...! Porque el padre Juan era
una barbaridad, como todo párroco tenía estudios superiores...y el se iba por
las ramas, viste? A lo mejor nos daba cosas que nosotros nada que ver, no
entendíamos nada!
Pero fue un año espectacular por la camaradería que había, la gente que iba a
darnos clase no cobraba nada, era todo ad honores.
Aparte en esa sacristía...! Te imaginas?
Todos los días cuando nos íbamos el padre Juan tenía esas latas de galletitas
y nos daba un puñado de galletitas para cada uno por haber asistido a clase y
los días de fiesta, un sorbito de vino de misa
eran los festejos-...porque el padre Juan era un
personaje! Había que conocerlo para saber quien era...!
Bueno...transcurrió todo el año, pero al final fue una desilusión porque
el Gobierno no nos aprobó el Colegio, así que fue un año perdido. Es decir,
no perdido porque tuvimos un montón de vivencias, de cosas hermosas que uno no
va a olvidar más, pero en cuanto a avanzar en los estudios, fue un
año perdido porque no se reconoció.
Así que al año siguiente nuevamente me anoté
para empezar primer año y ya era el año 1.962.
Barabaschi: ¿Y había aumentado la matrícula de alumnos?
Cholita: Si, se había incorporado gente nueva, ya estaban quienes después fuimos los egresados: Chacha Pellegrino, la chica de García; que no recuerdo el nombre; la gallega le decíamos nosotros, estaba la chica de Alies; Susana; estaba un chico de Bon" kowski, Celia Komorovski y la chica de Monteiro. Esos fuimos los primeros egresados.
También había una chica de Weigun
que venía del campo en sulki, que no sabes....el
padre Juan le decía "el colectivo de la
alegría" porque pasaba en el sulki a buscarnos a todos para venir al
colegio.
Bueno, ya ese año empezamos primero en una casa vieja que había enfrente a lo
de Nuri Isa que es por donde vive ahora Sánchez, por
esa parte que había sido carnicería...ahí
empezamos porque el salón parroquial que estaban haciendo no estaba terminado,
así que empezamos allí...
Cuando terminaron el salón, nos mudamos a nuestro
edificio. Te imaginas que estábamos perdidos
ahí! Habían llevado los bancos de la iglesia, una mesa vieja y un pizarrón, y
ahí empezamos con una estufita en pleno invierno...!
¿No sabes lo que era en semejante salón siete
chicos...!
Así hicimos todos 1° año, con la colaboración de todas las maestras de
ese entonces porque nos daba Estela Urcola, Elsa
Altuna, Elvira Carli,
Rosa Sánchez, estaba también una mujer divina; mamá de Nora Adrover;
que nos daba dibujo. Nosotros le decíamos "Doña
EPA" cariñosamente, porque ella Firmaba
Elisa Pacheco Adrover, viste? Una mujer maravillosa que nos brindó todo lo que
ella sabía...
Estaba la Señora de Baldovino, también una mujer
a la que le debo yo el haber continuado estudiando, que era Anita
Giunta.
Era farmacéutica y había venido de San Luis.
Barabaschi: ¿Porqué la recor-dás de esa manera?.
Cholita: Yo había dejado de estudiar
porque acá se había venido a instalar una tienda y nos habían ofrecido trabaje.
Entonces me fui a trabajar y dije: Yo trabajo y no
estudio más porque esto es muy lento.
Yo tenía 18 años y estaba en 1º año... Viste
esas cosas que te empiezan a trabajar la cabeza...Y
entonces me fui a trabajar y dejé el colegio.
¿Vos sabes que el padre Juan iba todas las
mañanas a verme? y me decía:
-Hoy la espero en la
escuela!. Y yo, obviamente, le decía:
-No me espere porque
ahora trabajo y no voy a ir!.
Y una tarde se me presentó en casa Anita Giunta y me dijo:
-¡Yo
no me voy de acá hasta que vos me digas que volvés
al colegio! Y tanto me conversó, que el tra
bajo iba a ser cosa pasajera pero lo que iba a aprender en el colegio iba a ser para siempre...tenes capacidad, tenes que seguir, no seas tonta, no dejes esto, no te hemos puesto una sola falta, te estamos esperando que vuelvas...
Bueno...le prometí que iba a volver al colegio, y volví.
Barabaschi: ¿Y esa decisión la conversaste con tus padres en ese momento?.
Cholita: Si, con mi papá. Mi papá me aconsejaba que siguiera estudiando.
Así que hice 1° año, terminamos y en el 63 hicimos 2° año. Ya al salón lo habían dividido con madera terciada y en la parte de atrás estaba 2° año; que éramos nosotros; y 1 año comenzaba en la parte grande del salón. Y ahí egresamos porque no había 3° año, era hasta 2° año...
Así que las chicas que pudieron seguir como Chacha Pellegrino y algunos más se fueron a Santa Rosa. Yo me quedé acá, me pasé todo el año '64 sin estudiar, y luego cuando en el '65 pusieron 3° año, ahí recién hice 3° año.

1ª Promoción Ciclo Básico (1965)
De izq. a der.: Teresa Pitz,
Blanca Barretta, M. Cristina Villalba, el Obispo Jorge Mayer, Margarita
Esquiaga, Carmen Gutierrez, Regina Domke, Alicia Klug, Delia Montero y Eraldo
Domke
Ya ahí era otra cosa el edificio. El padre Juan se había ido y estaba el padre Raúl que empezó la nueva construcción.
Barabaschi: Egresaste de 3° año, ¿y cómo continuaste tus estudios?
Cholita: Bueno, después me fui a La Plata a hacer 4° y 5° año en un Instituto también religioso.
Barabaschi: Y el ingreso... ¿Fue difícil?
Cholita: No, no. Pero sabes
que tengo una anécdota de cuando recién llegué a La Plata que me va a quedar
siempre...porque te imaginas...!
Yo venía de Winifreda, del Instituto Cristo Redentor que no lo conocía nadie,
a un colegio de La Plata que era un colegio con primario, secundario,
magisterio...Y cuando llegué me presenté a Rectoría con la documentación que
llevaba de acá. El rector, que era el Señor Stark,
me dice: -Usted, ¿De dónde viene, señorita?
-Yo, de la Pampa.
-¿De qué lugar?
-De un pueblito llamado Winifreda.
-¿De dónde egresó usted?. Y le comenté:-De
un Instituto religioso, "Cristo Redentor", que se inició ahí en el
pueblo. Y él dice:
"¡Pobre chica! Yo lo lamento por Usted, pero acá creo que va a
fracasar...
¡Ese fue mi recibimiento en el colegio de La Plata... !Y decirme eso; y yo
pensar para adentro: -No te voy a dar el gusto!; fue todo uno.
Porque dije: Yo no te voy a dar el gusto de que acá fracase...así
que bueno, me fue muy bien. Salí de 4° año con el mejor promedio, tengo las
medallas que me avalan...porque te condecoraban
con medallas al mérito...
Y después en 5° año fui la abanderada del colegio y egresé como abanderada.
Barabaschi: ¿Y qué dijo el rector?.
Cholita: El rector Stark, lo mismo que el párroco; que era el titular del colegio; no me querían dejar volver a La Pampa por nada, porque ahora ellos decían que acá me iba a malograr. Incluso ellos me habían conseguido trabajo para dar clase en Quilmes porque querían que siguiera en la Universidad...
Barabaschi: Pero vos decidiste regresar a tu terruño...
Cholita: Yo decidí regresar. y-j
te juro que siempre mi ilusión fué ser
maestra, maestra, maestra...
Y si volviera a nacer sería maestra!
Barabaschi: Te agradéceré este recuerdo de una parte de tú vida en la cual cursaste tus estudios en el Colegio Secundario que te posibilitó seguir una carrera y actualmente ejercer la docencia en la escuela 104...
Cholita: todo lo que soy se
lo
debo al Cristo Redentor, sin duda!
Aparte me dio la posibilidad de trabajar más de 30 años en lo que
me gusta, y no todo el mundo puede darse ese lujo...yo
ya estoy próxima a jubilarme, si Dios quiere, en diciembre voy a estar
jubilada, pero bueno...trabajé todos estos años
en lo que me gusta gracias a que acá se hizo el
Cristo Redentor, gracias al padre Juan y a otra persona que quiero recordar
es al padre Weigan que era el pastor protestante
que había venido a la localidad y nos fue a dar inglés. Vos sabes
que en ese entonces
había una división entre católicos y
protestantes...
Los protestantes no mandaban sus hijos al
colegio católico. El pastor Weigan no sólo fue a
dar inglés, sino que trajo a su hermano al colegio y así se unió y así empezaron
a ir los chicos de la religión
protestante al colegio y se hijo todo uno.
Barabaschi: Cholita, recordaos como vivieron el momento cuando el Ministerio de Educa-< 'm les dio la noticia que ya le otorgaba validez nacional al colegio secundario. ¿Recordás ese momento?.
Cholita:
Te imaginas... fue con una
alegría terrible...porque nosotros ya habíamos
perdido un año haciendo un preparatorio que
después no sirvió, pero ya cuando se había oficializado, y que el colegio
tenía validez, te imaginas lo que era
para nosotros!.
Y lo que habrá sido para todos estos chicos del pueblo...!
Pensá
que hoy mi hijo va a ser la última promoción de bachilleres...y
yo fui de la promoción fundadora...entonces una doble promoción. Y que cuantos pudimos estudiar gracias
al colegio...!
Cholita: No...! al contrario, gracias a vos Luis por hacerme recordar todas estas cosas lindas
Anécdotas:
Cuando
ocurrió esa diferencia de pareceres entre algunos
profesores y el padre Juan, acerca de si el
colegio debía ser Municipal o Parroquial, el
padre Juan reunió a los alumnos y les habló de
las dos posiciones y finalmente
les dijo:
El que quiera seguir
conmigo, lo espero mañana en la sacristía.
Recordemos que hasta ese momento las clases se impartían
en el edificio municipal).
Los chicos deliberamos y te imaginas
la cara de alegría del padre Juan cuando al otro día nos vio aparecer a todos
en la sacristía?
Una vez, no recuerda Cholita el motivo, todos los
alumnos se pusieron de acuerdo en hacer una huelga y no ir ninguno a clase.
Justo ese día vino el fotógrafo para sacar la
acostumbrada foto de todo el curso. Como ellos no habían ido a clase, el padre
Raúl fue casa por casa buscándolos para que fueran al colegio y posaran para
la foto.
Una costumbre que tenían estos primeros alumnos, era ir y sentarse en la plaza
antes de ir a clase. Si se hacía la hora y no ingresaban al colegio, el padre
salía a la vereda y los llamaba con la campanita de misa.